“Banshiki” es un curioso restaurante y con mucho sabor decadente, que ofrece a los clientes los mejores platos de la cocina rusa y casera donde los diseñadores de interiores trataron de recrear la vida en una casa de campo. Binomio perfecto: espacio elegante y comida tradicional. Jugar con la contundencia de las piezas de mobiliario, la paleta de color oscura y un aire a campo renovado, es la clave de este diseño. En la planta baja se distribuye una sala con sofás bajo y cómodos y chimeneas, así como una sala para niños. Subiendo por la escalera de caracol, se accede a la sala con ventanas panorámicas. También descubrimos una gran zona de mesas para banquetes y gran cantidad de interesantes soluciones decorativas. Cada una de las estancias de este singular espacio descubre un ambiente suave, ligeramente oscurecido. Esto permite relajarse al comensal, después una comida en buena compañía. Una paleta de color oscura, llena de carácter y con un punto decadente, aportan sabor a este ambiente.

Cuando comer es un lujo al alcance de todos

El concepto del establecimiento son los platos caseros tradicionales, preparados con las tecnologías más modernas y servidos inusualmente. Ellos mismos secan y fuman pescado y carne, hornean varios tipos de pan, hacen tinturas caseras, encurtidos y adobos, preparan estofado de carne y caviar de verdura. El interior de la sala del primer piso se crea en la unión de varias direcciones y absorbe elementos de diferentes estilos.  Para la decoración de este interior se ha utilizado muebles en estilo años 50. Destaca el uso de materiales nobles como la madera, el papel pintado de temática floral, lámparas de suspensión de cristal, mesas redondas,  plantas de interior… En definitiva, una imagen colectiva que nos retrotrae a esos interiores de impronta ecléctica de hace un siglo y que cambian rápidamente. Elementos únicos, como el bar abierto y comunicado con la zona de comer, una lámpara con flecos hechos a mano traída de Londres…

En la sala del segundo piso se continúa con la miscelánea de motivos y elementos del siglo pasado, tradicionales; pero ahora a través del prisma de tiempos post-revolucionarios: la ventana hasta el suelo, enmarcado por pesadas cortinas de terciopelo, armarios para la vajilla de cristal hechos a mano, una chimenea con espejo vintage, etc. La pared final de la sala se resuelve con paneles cubiertos con tela de lino con bordados hechos a mano. El interior es solemne, festivo, mesas con manteles blancos como la nieve y un servicio elegante.

Buscando espacio bonitos, siempre descubro verdaderos interiores que cuentan cosas, como éste.

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Virginia
Descripción: Soy Virginia, Arquitecta de interiores. Me dedico a crear ambientes a la medida de cada estilo de vida. Ecléctica por natura, tengo alma "vintage". Mil cosas al día me inspiran y de ello os hablaré en mi espacio.