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La sandía y el melón son frutas de temporada con interesantes propiedades nutricionales y para la salud, además son las más consumidas en verano. Ambas son muy ricas en agua, por tanto ideales para refrescarnos saludablemente en los calores estivales un día en la playa, de excursión por el monte o cuando conducimos largas horas camino a nuestro lugar de veraneo.

Las frutas en general son alimentos ricos en agua, en fibra, en minerales, en vitaminas y antioxidantes. También es cierto que tienen azúcares rápidos, pero éstos no son los culpables de la obesidad que padece nuestra sociedad, de hecho es la falta del consumo de fruta lo que se relaciona con esta patología, como os contaba en este postel consumo de azúcares intrínsecos (en la fruta) no tiene efectos adversos para la salud, de modo que las recomendaciones de las directrices de la OMS no se aplican al consumo de las frutas y las verduras”.

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Otro mito que quiero desmentir es que no engordamos más si tomamos la fruta de postre, éste es uno de los errores que más nos cuesta desmontar a los dietistas-nutricionistas en la consulta dado su calado social.

La sandía, con licopeno y citrulina.

Es una fruta tremendamente rica en agua y con pocas kilocalorías. Es rica en minerales, vitaminas y antioxidantes como el licopeno, siendo fuente de citrulina. El licopeno ha demostrado, en estudios científicos, sus propiedades antioxidantes y protectoras frente a los radicales libres siendo eficaz en enfermedades cardiovasculares, inmunológicas y degenerativas. Así mismo, se sabe que cuando la concentración plasmática de licopeno es elevada, esto supone una protección frente a diversos tipos de cáncer como el de colon y próstata.

La sandía es fuente exógena de citrulina, del latín citrullus que significa sandía, donde fue aislada por primera vez en 1914. Es un precursor en la ruta de síntesis de un aminoácido esencial para niños y adultos, la arginina. La citrulina tiene efectos positivos en el corazón, en el aparato circulatorio y en el sistema inmunológico.

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Es un alimento a tener presente en su temporada pues ayuda en el control del Síndrome Metabólico, de los niveles de glucosa y lípidos en sangre, así como en las cifras de tensión arterial.

Otra curiosidad de la sandía es que no es demasiado rica en potasio lo cual permite cierto margen para pacientes con insuficiencia renal, pero siempre habrá de consultarse al dietista-nutricionista sobre qué alimentación llevar, pues cada pacientes precisará de pautas personalizadas para su situación particular.

El melón, pocas calorías y muchas vitaminas.

Su composición nutricional vuelve a destacar la cantidad de agua que posee y la baja cantidad de hidratos de carbono, de hecho es una fruta pobre en fructosa lo cual la hace idónea para personas con problemas de malabsorción a la fructosa.

El melón es rico en provitamina A, en beta-caroteno, abundante en la parte naranja de la pulpa del melón, que nos ayudará a cuidar por ejemplo de nuestra vista, del sistema inmunológico, del mantenimiento y recuperación de piel y mucosas o de los huesos. La vitamina C también tiene acción antioxidante. Interviene por ejemplo en la síntesis de colágeno, en la formación de tejido óseo, en la síntesis de glóbulos rojos, en la reparación de mucosas y ayuda a la mejor absorción del hierro de los alimentos.

El melón es fuente de potasio, mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para el control junto al sodio del correcto funcionamiento celular. Así se convierte en una fruta muy útil en deportistas, en la alimentación para embarazadas, en personas que sufran vómitos repetidos, hipertensas, en enfermedades con procesos inflamatorios, estresadas o fumadoras.

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Los niños, el melón y la sandía

En post anteriores hablábamos de la importancia de comer frutas y de la preocupación de algunas familias a la hora de seleccionar frutas para ofrecer a sus hijos. En la actualidad, la evidencia científica no establece orden de introducción de alimentos y tampoco de frutas. El melón y la sandía son fáciles de comer, su corteza dura permite que los niños la puedan coger bien y la puedan comer a bocados y masticando.

A nuestros hijos les podemos y debemos ofrecer fruta de temporada, y si ahora estamos en temporada de sandía y melón ¿por qué no aprovecharnos de ellas para llevar sus propiedades a nuestra mesa familiar? Eso sí, quitadles las pipas si son los niños y bebés los que se las van a comer y siempre permaneced junto a ellos mientras estén comiendo, fruta o cualquier otro alimento. Tampoco os agobiéis si nos les gustan, hay otras muchas frutas que también tienen unas propiedades fabulosas y recordad que cada uno de nuestros hijos tendrá sus propios gustos y jamás debemos obligarlos a comer si no quieren.

Las frutas ayudan a mantener la salud, a prevenir complicaciones y a cuidar a la persona que ya sufre enfermedades. Por desgracia no es que nos curen el padecimiento en sí, pero lo que podemos afirmar es que sin ellas nos exponemos al peor control de las patologías o al agravamiento de las mismas. No olvidéis acudir a vuestro dietista-nutricionista de cabecera para que os ayude y guíe en vuestra alimentación y la de la familia.

ANA NUTRICIONISTAFacebook | Twitter |  Instagram

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